Privacidad al usar inteligencia artificial no es un módulo de cumplimiento para abogados. Es una regla de higiene: el texto que pegas en un chatbot de consumo sale de tu aparato y entra en un sistema de otra empresa. Puede guardarse, puede usarse para entrenar si no desactivas esa opción, puede verse en un incidente. No hace falta una película. Hace falta no pegar lo que no recuperarías.
Este es el pilar de “qué no pegar”. No es un dictamen de RGPD ni una guía para autónomos (eso irá en satélites). Es la lista que usas hoy, antes de la primera sesión.
La regla de los treinta segundos
Antes de Ctrl+V, tres preguntas. Si una falla, no pegas.
- ¿Hace falta este dato para la tarea? Para acortar un email rara vez hace falta el DNI, el IBAN o el nombre del hijo. Si no hace falta, fuera.
- ¿Identifica a una persona concreta (tú o un tercero)? Nombre + contexto laboral + un problema de salud ya es un perfil. El modelo no “anonimiza por ti” porque le pidas “sé discreto”.
- ¿Lo pondría en un comentario público con mi foto? Si la respuesta es no, el chat tampoco. El chat no es privado por ser una caja blanca en tu pantalla.
Eso es privacidad chatbots de IA en la práctica. El resto de esta página son ejemplos para que la regla no se quede abstracta.
Si el producto tiene interruptor de “no usar mis chats para entrenar”, úsalo. No convierte el pegado en inocuo. Reduce un uso. El texto igual viaja.
Qué datos no subir a ChatGPT (ni al resto)
Qué datos no subir a ChatGPT vale para Gemini, Claude, Copilot de consumo y cualquier web que imite el chat. La marca no te salva.
No pegas, nunca, en un chatbot que no sea un entorno expresamente autorizado por tu organización:
- Identificadores. DNI, NIE, pasaporte, número de la Seguridad Social, número de colegiado si el contexto lo convierte en dato de una persona, matrícula si apunta a alguien, número de expediente escolar o clínico. El satélite: DNI, NIE y documentos de identidad.
- Autenticación y dinero. Contraseñas, códigos SMS, claves de API, números de tarjeta, IBAN, PIN, semillas de cartera, capturas de banca.
- Salud. Informes, analíticas, diagnósticos, fotos clínicas, “me ha salido esto en la piel”, medicación. Preparar preguntas para el médico con síntomas genéricos y sin nombre es el borde; pegar el PDF del hospital no.
- Menores. Nombres, fotos, centros, notas, informes de orientación, chats de padres. Cero.
- Vida laboral ajena y evaluaciones. Correos de RR. HH. sobre una persona, despidos, bajas, nóminas, cuentas de cotización, conflictos con nombres.
- Secretos de terceros. Contratos de clientes, código fuente con secretos, bases internas, estrategias no públicas, datos de un paciente o de un alumno si eres profesional.
- Intimidad sexual, ubicación en tiempo real, datos biométricos. No hace falta desarrollar el ejemplo.
“Pero es solo para que me lo resuma.” El resumen no justifica el envío. Puedes resumir tú las dos páginas sensibles y pegar un extracto ya limpio. O no usar el chat para ese documento.
Cuentas: datos personales y ChatGPT (u otro) en cuenta personal no es “mi cuaderno”. Es un envío. La cuenta de trabajo, si existe y está contratada con reglas, es otro recinto. Mezclar expedientes de clientes en el Gmail personal del chatbot es el error clásico.
Información sensible: ejemplos en español
Información sensible en inteligencia artificial se ve mejor con pegados reales, no con la palabra “sensible”.
Ejemplo 1. El email de reclamación.
Mal: pegas el hilo entero con nombre de la vecina, dirección, DNI en el encabezado de una factura, cuenta bancaria para la devolución.
Bien: “Persona A, comunidad de vecinos, importe N, plazo de 10 días, el hecho es una derrama mal calculada según el acta del día D. Reescribe en 90 palabras, tono firme, sin insultos. No inventes preceptos.”
Ejemplo 2. El contrato de alquiler.
Mal: PDF completo con DNI de ambas partes, nómina adjunta, cuenta. Pedir “¿esto es legal?” además de ser un mal uso (no es un abogado) es un envío masivo de datos. Cómo cargar un archivo público y qué recortar está en subir un PDF a un chatbot: qué hacer y qué no.
Bien: copias una cláusula ya anonimizada (“el fiador responde de…”) y pides: “Explícame esta cláusula en lenguaje llano. Lista tres preguntas para un profesional. No opines si firmar.”
Ejemplo 3. El parte médico.
Mal: “Te pego la analítica y la receta, dime qué tengo.”
Bien: no pegas. Anotas tres términos que no entiendes y, en la consulta, preguntas. Si insistes en el chat: términos sueltos, sin nombre, y pides definiciones de diccionario, no un diagnóstico. Aun así, el médico manda.
Ejemplo 4. El Excel de la pyme.
Mal: exportas clientes con teléfono y email “para que me hagas un email de cobro masivo”.
Bien: una fila ficticia o una plantilla sin datos reales. El modelo aprende el formato igual. Los clientes no tienen por qué viajar.
Ejemplo 5. El WhatsApp del colegio.
Mal: capturas con nombres de menores y el conflicto entre familias.
Bien: “Hay un conflicto de calendario. Tres hechos en abstracto. Prepárame un mensaje neutro de cinco líneas a la tutora, sin adjetivos.”
Si al anonimizar el texto se cae la tarea, la tarea no era para un chatbot de consumo. Era para una persona con acceso legítimo o para un sistema de la organización.
Secretos de trabajo y textos de terceros
El texto de otra persona no es material de entrenamiento para tu productividad.
- Emails que te han escrito. Puedes pedir ayuda para responder. No hace falta pegar la firma con teléfono, ni el hilo de seis meses, ni datos de terceros citados. Recorta.
- Código. Un error de sintaxis en una función tuya, sí, si no lleva secretos. Una clave en claro, un token, un
.env, no. Aunque el chat “prometa” no guardarlo. - Documentos de clientes. Si eres autónomo o empleado, el cliente no te ha autorizado a subir su contrato a un proveedor de modelos de consumo. “Nadie lo va a leer” no es un contrato de encargo. Pregunta. Si no hay respuesta clara, no pegas.
- Material de clase o de menores si das clase: política del centro primero. El chatbot no es tu nube pedagógica por defecto.
La privacidad al usar inteligencia artificial en el trabajo empieza por una pregunta aburrida: “¿Esto puede irse a un proveedor que no está en nuestro inventario?” Si la empresa tiene Copilot contratado con recinto, úsalo para lo laboral. El ChatGPT del móvil personal no es ese recinto, aunque la interfaz se parezca.
RGPD y chatbots para particulares (sin dictamen)
RGPD y chatbots para particulares: aquí no hay dictamen. Hay orientación práctica. El Reglamento habla de datos personales, bases de legitimación, encargados, transferencias. Eso, en serio, lo mira un profesional o el DPD de tu organización cuando el volumen o el rol lo piden.
Para ti, persona física que acorta emails:
- Pegar tus datos no te convierte en una empresa. Sigue siendo un mal hábito si pegas más de lo que hace falta (contraseñas, salud, documentos de identidad). El riesgo es el incidente, el reenvío, el historial.
- Pegar datos de otra persona (vecina, empleado, alumno, paciente, cliente) te mete en otro terreno. No lo hagas en un chat de consumo “porque es más rápido”.
- Leer la política de privacidad del producto no es un ritual vacío: mira si los chats entrenan el modelo, dónde se alojan, cómo se borra. Luego actúa como si el borrado no fuera mágico.
- Los menores: no uses un chatbot como niñera ni como diario de un niño con nombre real.
Si tu caso es una pyme que quiere “meter ChatGPT en el flujo de clientes”, este pilar no te autoriza. Necesitas recinto, contrato, criterio de qué datos entran. Otro artículo. Hoy: no improvises con el Excel real.
Riesgos de pegar textos en IA
Riesgos de pegar textos en IA, los que importan el martes, no en un keynote:
- El texto queda. Historial, copias de seguridad, revisión humana en casos límite, fugas. Borrar el hilo en la UI es un gesto. No es una certificación.
- Reidentificación. “El jefe de la planta de X en el polígono de Y que se va de baja” es un nombre aunque no lo escribas. Anonimizar de verdad es más tosco de lo que parece.
- Entrenamiento. Si está activo, patrones de tu texto pueden influir en salidas futuras de formas que no controlas. No es que el modelo “publique tu DNI mañana”. Es que has aumentado la superficie sin ganancia.
- Phishing y clones. Pegaste la clave en una web que parecía ChatGPT. Eso no es un matiz de RGPD. Es un robo. URL oficial. No el anuncio.
- Copia a un tercero. Compartes el chat con un enlace. El enlace es el documento. No lo uses para expedientes.
- Autoincriminación tonta. Pegas un correo donde admites una irregularidad y pides “cómo suavizarlo”. El modelo no es tu abogado. El servidor ahora tiene esa prosa.
Ninguno de estos riesgos se arregla con “por favor, no guardes esto” dentro del prompt. El prompt no es un contrato.
Ordenador compartido, móvil y exportaciones
La privacidad no acaba en qué pegas. Acaba en quién puede abrir esa ventana después.
Ordenador de la casa o de la biblioteca. Cierra sesión al terminar. No dejes el chat abierto en una pestaña. El historial visible es el documento. Si la cuenta es tuya y el aparato no, asume que alguien puede pulsar “arriba” y leer.
Móvil. Las notificaciones pueden mostrar el primer renglón de la respuesta. Si el renglón es un nombre o un diagnóstico, cualquier persona detrás de ti en el metro lo ve. Desactiva previsualización de esa app si vas a usarla fuera de casa. Mejor: no pongas ese contenido en el chat.
Exportar la conversación. Algunos productos dejan bajar un JSON o un PDF. Útil para un prompt que te sirvió (cópialo a tu editor y borra el resto). Malo si exportas un hilo con datos y lo sueltas en un Drive compartido “para tener backup”. El backup es otra copia. Trátalo como el original.
Enlaces de compartir chat. Si el producto genera una URL pública o semi-pública, esa URL es el texto. No la uses para un expediente. No la mandes por un grupo de WhatsApp “para que lo vea el equipo” si el equipo no debía ver los nombres.
Fotos y pantallazos. Subir la captura de una nómina o de un DNI “porque así el modelo lee mejor” es el mismo envío, con peor control. Si hace falta un número, escríbelo tú ya recortado. Si no hace falta, no está.
Cuentas mezcladas. Responder un email del trabajo en el chatbot del Gmail personal es el atajo que luego no puedes explicar. Si no hay herramienta de empresa, acorta el email en el propio correo, sin pegar el expediente. La velocidad no es una política de datos.
Ninguno de estos puntos sustituye la regla de no pegar. La refuerzan: aunque el texto sea “casi limpio”, el canal (pestaña, notificación, enlace) puede filtrarlo.
Alternativas: anonimizar, recortar, no usar el chat
Cuando la tarea es real y el documento es sucio:
- Recorta. Dos párrafos sin cabeceras. Sin firma. Sin reenvíos.
- Sustituye. Marta → A. Empresa Acme → “la empresa”. 3.245 € → “importe N”. El modelo sigue pudiendo reescribir el tono.
- Resume tú lo sensible y pega solo el resumen ya limpio si lo que quieres es formato.
- Haz la tarea sin IA. Un email de ocho líneas a veces se acorta con la tecla de borrar. No hay obligación de pasar por el modelo.
- Entorno autorizado. Cuenta de trabajo, modelo local, herramienta con contrato. Cuando existan y te las hayan dado. No las improvises con una app de moda.
Cómo escribir la orden una vez limpio el texto: el mismo gesto de cómo escribir un prompt que sirva. La privacidad es el filtro antes del prompt, no un párrafo al final.
Checklist de treinta segundos (para imprimir en la cabeza)
Antes de pegar:
- ¿La tarea se puede hacer con un extracto anónimo? Entonces extrae.
- ¿Hay DNI, salud, menor, dinero, secreto de cliente? Entonces no.
- ¿Hay nombres de terceros que no hacen falta? Fuera.
- ¿Estoy en la web oficial y en la cuenta correcta (personal vs trabajo)?
- ¿He desactivado entrenamiento si me importa ese hilo?
- ¿Acepto que esto podría verse en un incidente? Si no, no envío.
Después de pegar, no hay checklist que deshaga el envío. Solo la regla de no repetirlo.
La privacidad al usar inteligencia artificial se resume en una línea que ya vale como cierre: si identifica a una persona o abre la empresa, no lo pegas. El chatbot seguirá siendo rápido con un texto limpio. Eso es usarlo. Lo otro es mandar un sobre sin destinatario claro y llamar a eso productividad.
Preguntas frecuentes
¿Qué no debo pegar nunca en ChatGPT u otro chatbot?
DNI y documentos de identidad, datos de salud, datos de menores, contraseñas, tarjetas, nóminas, secretos de un cliente o de la empresa, y cualquier texto que identifique a alguien que no ha pedido estar en ese servidor. Si dudas, anonimiza o no lo pegas.
¿Los chatbots de consumo cumplen el RGPD por mí?
No. El producto tendrá su política y su base legal; tú sigues siendo quien decide qué texto sales de tu máquina. Para un particular, la regla práctica no es un dictamen jurídico: es no enviar datos que no harían falta para la tarea. Si trabajas con datos de terceros, pregunta en tu empresa antes de pegar.
¿Puedo anonimizar y entonces sí pegar?
A veces. Quita nombres, direcciones, teléfonos, números de expediente y cualquier dato que permita reidentificar. ‘La persona A, un plazo de 10 días, un importe N’ suele bastar para reescribir un email. Si con lo que queda se sigue sabiendo quién es, no está anonimizado.
¿Borrar el chat borra mis datos del servidor?
Borrar en la interfaz no es una garantía de borrado inmediato ni total en todos los sistemas. Trata cada pegado como si alguien de esa empresa pudiera llegar a verlo en un log o en un incidente. Si no aceptarías esa posibilidad, no lo envíes.
¿Y si el texto es de mi trabajo?
Cuenta de trabajo si la empresa la tiene; si no, no pegues. Contratos de clientes, código con secretos, bases internas y correos de RR. HH. con evaluaciones: fuera. Un chatbot personal no es el disco de la empresa. Pregunta a quien toque (seguridad, DPD, jefatura) antes de ‘agilizar’ un expediente.
Escrito por Equipo Linguafly
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