Preparar la compra semanal con un chatbot (el ángulo es la IA)

Una lista de la compra con ChatGPT es un trabajo de prompt: tú pegas un menú tuyo y lo que hay en la nevera; el modelo te devuelve ingredientes agrupados. No es un plan de comidas. No es un artículo de meal prep. El hábito —plan primero, inventario, súper por bloques, nada de “por si acaso”— está escrito en lista de la compra semanal sencilla. Léelo si aún no tienes tres cenas. Aquí no se reescribe. Aquí se pide la lista.

El ángulo es la IA. El carro lo empujas tú.

El hábito es otro artículo; aquí manda el prompt

Si no hay menú, no abras el chat. El modelo rellena el silencio con un recetario: buddha bowl, batch cooking de cinco tápers, “proteína magra”, kale. Eso no sale de tu nevera. Sale de internet.

Orden, el mismo que en el hábito, aplicado al pegado:

  1. Tres cenas que ya sepas hacer. Salteado, lentejas, pasta. Nombres tuyos, no de chef.
  2. Dos desayunos posibles. Yogur-avena. Tostada-huevo.
  3. Un comodín. Huevos y un bote. No un cuarto menú de revista.
  4. Inventario corto. Nevera, despensa, congelador. Lo que hay, en feo: “4 huevos, media cebolla, arroz, un yogur, dos botes de garbanzos, hielo de guisantes.”
  5. Luego el chat. No al revés.

El chatbot no abre tu nevera. Si omites el inventario, te duplica el arroz y te inventa jengibre “porque queda bien”. Si omites el menú y pides “una lista sana para la semana”, te ha encargado un dietista que no es. No inventes una dieta. No se la pidas.

Puente, y se acaba: organizar el día (tres prioridades, no un sistema) es otro job. Si estás mezclando “plan del martes” con “lista del domingo”, parte. El de hoy-hora está en pedir a la IA un plan del día realista. La compra es el domingo o el lunes, con el menú delante. No en el mismo hilo que el email de Marta.

IA: de un menú de la semana a lista

IA menú de la semana a lista es un verbo: convertir. No “inspirar”. No “sorprenderme”. Convertir.

Input que sirve (ejemplo, no dogma):

Cenas:
- Lunes: lentejas (para 3). Tengo chorizo NO. Tengo pimentón SÍ. Tengo 1 cebolla SÍ.
- Miércoles: salteado de pollo y verdura. Tengo media cebolla (la misma). Pollo: no hay. Arroz: hay.
- Viernes: pasta con tomate triturado y atún de lata. Pasta: hay. Triturado: no. Atún: un bote.
Desayunos: yogur-avena-fruta (3 días); tostada-huevo (2 días).
Comodín: huevos + bote de garbanzos.
Inventario extra: 4 huevos, 1 yogur grande a medias, avena hay, plátanos no, pan para dos días, aceite y sal hay.
Tope: no me inventes platos. No me pongas kale, quinoa ni salsas que no he nombrado.

Eso es ia menú de la semana a lista en bruto. Feo. Comprobable. El modelo no tiene que “entender tu estilo de vida”. Tiene que restar lo que hay y sumar lo que falta.

Output que pides:

  • Tabla: ítem, cantidad aproximada, bloque (nevera / despensa / congelador / fresco).
  • Columna “¿ya lo tengo?” según tu inventario. Si no está en el inventario, no marque “sí” por intuición.
  • Una línea al final: platos que has usado. Si aparece un plato nuevo, ha inventado.

Qué no es este paso: un recálculo nutricional. No pidas kcal ni “macros de la semana”. No es un nutricionista. Si una cena tuya es lentejas con chorizo, no la “mejora”. La lista. El chorizo, si tú lo has puesto.

Prompt de compra semanal

El prompt de compra semanal usa la misma estructura de siempre: tarea, texto, formato, prohibiciones. El oficio genérico está en cómo escribir un prompt que sirva. Aquí el de la lista.

Tarea: pasa el menú y el inventario a una lista de la compra.
No cambies los platos. No añadas recetas.
Texto:
"""
(menú + inventario de encima)
"""
Formato:
- Tabla con columnas: artículo, cantidad, bloque (fruta-verdura / nevera / despensa / congelados / otro).
- Agrupa duplicados (una sola línea de cebolla, no tres).
- Al final, viñeta “no comprar”: lo que ya hay y el modelo no debe colar.
No hagas:
- No inventes una dieta ni un menú paralelo.
- No añadas “básicos de despensa” que yo no haya pedido (salsas, snacks, suplementos, infusiones).
- No pongas marcas. No pongas ofertas.
- No pidas mi tarjeta de fidelización ni un ticket.
- Si falta un dato (¿cuánta pasta?), escribe “cantidad: tú decides” ; no inventes 3 kg.

Iteración típica:

  • Ha colado leche vegetal y tú no la has nombrado. “Quita todo lo que no salga del menú o del inventario. Rehaz la tabla.”
  • Ha puesto “pollo 1 kg” y sois dos y es una cena. “Pollo: una bandeja para 2. No redondees a kilos de catálogo.”
  • Ha partido la cebolla en tres líneas, una por cena. “Una línea de cebolla. Suma.”

Guarda el prompt cuando te funcione. El menú cambia cada semana; el molde no. No hace falta un GPT de “nevera”. Un documento tuyo con este bloque basta.

Chat nuevo cada semana. El hilo del domingo pasado arrastra el kale que ya dijiste que no. Limpio: menú de esta semana, inventario de hoy.

Pasar recetas a ingredientes

Pasar recetas a ingredientes es el mismo verbo con un texto más largo. Sirve cuando una de las tres cenas es una receta pegada (un correo, un blog, cuatro líneas de tu madre). No sirve para pegar un libro de 40 recetas “a ver”.

Cómo:

  1. Una receta por mensaje, o tres cortas en un solo cercado, no veinte.
  2. Raciones. “Para 3.” Si la receta está para 6, dilo: “Divide a 3. No me dejes las cantidades de 6.”
  3. Lo que ya tienes, otra vez. La receta pide vino y no usas vino: “Omite vino; no sustituyas por otra botella.”
  4. Formato lista, no un ensayo de “tips para que quede jugosito”.

Prompt corto:

Extrae ingredientes de la receta. Raciones: 3.
Resta lo que ya tengo: (lista).
Tabla: ingrediente, cantidad para 3, bloque del súper.
No añadas guarniciones que no estén. No “sirve con ensalada” si no lo he pedido.
No sustituyas productos (no me pongas pavo porque el pollo “es más light”).
RECETA:
"""
…
"""

Fallos clásicos al pasar recetas:

  • El modelo “completa” la receta con ajo, laurel y caldo si el texto no los trae. A veces acierta el folklore. A veces te carga el carro. La regla: si no está en el texto, “no aparece” o lo marcas tú. No dejes que el folklore se cuele como ítem.
  • Unidades raras (“una pizca”, “al gusto”). Pide: “Si no hay cantidad, escribe ‘al gusto’ y no pongas un bote de 1 kg.”
  • Recetas en tazas estadounidenses. Si cocinas en gramos, dilo. O deja la taza y mides en casa. No le pidas una conversión milimétrica como si fuera un laboratorio.

Tres cenas. Como máximo tres recetas. Si una cena es “pasta con triturado y atún”, no es receta: es tres líneas. No la disfraces.

ChatGPT: lista del súper (agrupar)

ChatGPT lista del súper no es el nombre de los pasillos de tu tienda. El modelo no sabe si en tu Mercadona el atún está antes que los yogures. Lo que sí puede hacer: agrupar para que no vuelvas tres veces al mismo sitio aproximado.

Bloques que pides, alineados con el hábito:

  • Fruta y verdura.
  • Nevera (huevos, yogur, pollo, queso fresco).
  • Despensa (arroz, pasta, botes, triturado, avena).
  • Congelados.
  • Pan / otro.

Eso es organizar el carrito con un chatbot en el único sentido honesto: ordenar el papel. No reordenar el lineal. No “ruta óptima por el hipermercado”. Esa ruta la inventa. Tu tienda cambia el yogur de pasillo cada dos meses.

Cómo se ve una salida buena (resumida):

  • Fruta-verdura: 3 plátanos, 2 cebollas, 1 calabacín, 1 bolsa de ensalada.
  • Nevera: 1 bandeja de pollo para 2, 1 yogur natural grande, 1 docena de huevos (tengo 4: faltan).
  • Despensa: tomate triturado 1, atún 1 lata, garbanzos 1 bote.
  • Congelados: (nada esta semana).
  • No comprar: arroz, pasta, avena, aceite, sal, pimentón.

Cómo se ve una salida mala:

  • “Snacks saludables para el office.”
  • “Leche de almendras (alternativa).”
  • “Especias surtidas.”
  • “Producto de limpieza, ya que estás.”
  • Marcas, 3x2, “si hay oferta de salmón”.

Eso no es lista. Es un anuncio. Un turno: “Solo lo que sale del menú. Fuera snacks, ofertas y limpieza. Rehaz.”

Ejemplo de ida y vuelta, en corto. Menú: lentejas, salteado, pasta. Inventario: arroz sí, pasta sí, pollo no, 4 huevos, 1 cebolla. Primera salida del chat: kale, quinoa, “snacks del office”, pollo 1 kg, tres líneas de cebolla. Tú: “Quita kale, quinoa y snacks. Pollo: bandeja para 2. Una cebolla. Rehaz.” Segunda salida: plátanos, cebolla, calabacín, pollo, huevos que faltan, triturado, atún, un bote de garbanzos. Eso ya se puede copiar. Contrastas con la nevera otra vez: si los garbanzos del comodín ya estaban, tachas el bote.

Online o tienda: la misma lista. El chat no abre la app del súper por ti. Tú copias. Si la app sugiere “otros clientes compraron”, es el mismo “por si acaso” de siempre. No es el modelo. Eres tú si pulsas.

Organizar el carrito: límites y privacidad

Organizar el carrito con un chatbot se acaba en el papel o en la nota del móvil. El ticket, la tarjeta, la cuenta:

No pegas:

  • Número de tarjeta de fidelización, código de barras de socio, PIN de la app.
  • Tickets con NIF, IBAN de devolución, dirección de entrega completa si no hace falta.
  • Capturas de banca “para el presupuesto de la compra”.
  • El nombre de un menor en “leche sin lactosa de X”. “Leche sin lactosa, 1” basta.

La regla es la de privacidad al usar IA: qué no pegar nunca. La compra no es una excepción porque sea casera. Si el modelo no necesita el dato para agrupar tomates, fuera.

Presupuesto: puedes decir “tope 60 euros, avísame si la lista parece de 120”. Eso es una alarma tosca, no una tasación. El modelo no conoce los precios de tu tienda esta semana. No le pidas un total “exacto”. Si te da 47,32 €, es teatro. Úsalo como “la lista se ha inflado” si hay veinte ítems de más. El precio de verdad está en el lineal o en la app, con tu lista ya recortada.

No es meal prep: no pidas tiempos de horno, tápers ni “cocina el domingo de 11 a 13”. Si un día quieres ese hábito, es otro artículo, de alimentación, no este prompt.

Errores: para aquí

Pedir la lista sin menú. “Hazme la compra de la semana.” Sale un recetario. Para. Escribe tres cenas. Vuelve.

Pedir que te invente el menú “sano”. Dieta inventada. No. Tres platos que ya haces. Si no sabes tres, el hábito de organizar comidas, no el chat de la lista.

Inventario mental. “Creo que hay huevos.” El modelo no duda. Tú sí. Abre la nevera. Cuatro huevos es un número. “Creo” es un packing de más.

Dejar que complete la despensa. “Aceite de sésamo, tahini, tamari.” No estaban. Fuera. Los “imprescindibles” del modelo son el catálogo de un blog.

Una receta de 18 ingredientes para el miércoles. No cabía en el plan de tres cenas. Recorta la receta o cámbiala por el salteado. No pidas al chat que “simplifique a 18 ítems esenciales”. Simplifica tú el plato.

Pegar la tarjeta o el ticket con datos. Ya está dicho. El prompt no lava un NIF enviado.

Usar el mismo hilo cinco domingos. Arrastra kale. Chat nuevo. Menú de esta semana.

Creer la cantidad al kilo. Contrastas. Una bandeja. Un bote. Una docena. Tú conoces tu casa.

Mezclar limpieza, higiene y comida. “Ya que hago la lista…” Es otro papel. Si lo mezclas, el modelo te mete papel higiénico entre los garbanzos y se te olvida el pollo. Dos listas.

Para aquí, en el súper: la lista del chat es un borrador. Si el lineal te grita el queso de pie, el criterio es el del hábito, no un segundo prompt en el pasillo. No abras el modelo entre dos pasillos para “validar” un antojo. O está en el menú o no entra.

Cierre

La lista de la compra con ChatGPT se reduce a esto:

  1. Menú tuyo (tres cenas, desayunos, comodín).
  2. Inventario real.
  3. Prompt: convierte, agrupa, no inventes platos ni “básicos”.
  4. Revisas cantidades y tachas lo que ya hay.
  5. Copias al papel o a la app. Misma lista, tienda u online.
  6. El carro lo llenas tú. El chat no te acompaña al lineal.

Sin meal prep de tablón. Sin dieta de modelo. Sin tarjeta de socio en el pegado. El domingo que viene, el mismo molde, otro inventario.

Preguntas frecuentes

¿Puedo pedirle a ChatGPT la lista de la compra de la semana?

Sí, si tú pegas el menú y lo que ya hay en nevera y despensa. El modelo agrupa ingredientes y no debería inventar una dieta. La lista se revisa. El hábito de no comprar ‘por si acaso’ no lo hace el chat: lo haces tú en el súper.

¿ChatGPT me puede inventar el menú y la lista a la vez?

Puede, y suele salirte un meal prep de influencer: cinco salsas, kale y un horno que no tienes. No es este artículo. Tú fijas tres cenas que ya sabes hacer. El chat pasa eso a lista. Si no hay menú tuyo, no hay prompt de compra que sirva.

¿Cómo paso recetas a ingredientes sin que se invente botes?

Pegas la receta o los platos con cantidades vagas (‘lentejas para 3’, ‘salteado de pollo’). Pides tabla: ingrediente, cantidad, si ya lo tengo. Prohíbes añadir ‘esenciales de despensa’ que no hayas pedido. Contrastas con lo que hay en casa antes de salir.

¿Puedo pegar la tarjeta de fidelización o el ticket con mis datos?

No. Ni número de tarjeta Club, ni código de barras de socio, ni ticket con NIF si no hace falta. El modelo no necesita tu cuenta para agrupar tomates y garbanzos. Recorta. La privacidad no se relaja porque sea ‘solo la compra’.

¿Esto sustituye el artículo de la lista semanal sencilla?

No. Allí está el hábito: plan, inventario, bloques del súper, no comprar por si acaso. Aquí está el trabajo del chatbot: de tu menú a una lista agrupada. Los dos se usan. El prompt no te enseña a no llenar el carro de queso de oferta.