Declarar el uso de IA al escribir no es un párrafo de disculpa en el lead. Es saber a quién se lo dices, cuándo, y con qué fórmula corta. Cliente, medio, lector. Tres sitios. No son el mismo mensaje. Esto no es un dictamen legal. Si un contrato o un libro de estilo ya lo resuelve, esa regla gana. Tú no improvisas un manifiesto.
El oficio de producir el texto está en usar IA para un borrador de artículo: esquema, prosa sucia, tú editas. Aquí el trabajo es otro: transparencia de un texto con ChatGPT cuando ese texto sale de tu mesa hacia un pago, una cabecera o un público. Los hechos del borrador se contrastan aparte, en el fact-check de un borrador escrito con IA. Declarar no lava un porcentaje inventado. Callar no convierte un porcentaje cierto en mentira. Son ejes distintos.
La ética de un ensayo universitario es un hermano, no este artículo. Eso está en usar IA en un trabajo sin que lo haga por ti. Allí manda la asignatura. Aquí mandan el encargo y la cabecera. No se mezclan. No se escribe cómo “evitar un detector”. Si la regla es decirlo, se dice. Si la regla es no usarla, no se usa.
Cliente, medio, lector: tres sitios distintos
Autoría y chatbots se enreda cuando hablas de “el texto” como si hubiera un solo destinatario. Hay tres.
El cliente te paga un copy, una newsletter, una memoria, una web. Quiere un entregable. A veces quiere tu criterio. A veces quiere un texto que podría haber escrito otro. Pregunta qué compró. Si compró tu juicio (qué decir, qué callar, qué hecho entra), el modelo como autor opaco es un problema de encargo. Si compró una página de producto con datos que él te pasó, el modelo como teclado rápido es otra cosa. Sigue habiendo que decirlo si él lo pide o si su contrato lo pide.
El medio publica con una cabecera, un libro de estilo, a veces una norma explícita sobre IA. Normas de un medio sobre IA: esa hoja gana. No tu costumbre. No lo que hace “todo el mundo en Twitter”. Si no hay hoja, preguntas. Una línea al editor. No publicas a ciegas.
El lector lee una firma. “Marta López” en una columna no es lo mismo que un texto de servicio sin byline en una ficha de horarios. La firma de un artículo asistido importa cuando la pieza se vende como voz o como investigación. Un recuadro de “cómo llegar al ambulatorio” reescrito de un PDF municipal no pide un teatro de autoría. Una columna de opinión sí pide que la tesis sea tuya.
Tres preguntas, antes de abrir el chat:
- ¿Quién paga o quién publica?
- ¿Hay norma escrita (contrato, brief, libro de estilo, mail de redacción)?
- ¿El lector va a tomar este texto como tu criterio, tu reportaje o un trámite?
Si la 2 tiene respuesta, sigues esa respuesta. Fin de la duda filosófica. Si no la tiene, pasas a las secciones de cliente y de medio. El lector se resuelve con la fórmula del medio, no con un ensayo en el primer párrafo.
Ética de un copy con IA no es un sentimiento. Es: no vender como propio un argumento que no has sostenido, y no ocultar la herramienta cuando quien te paga o te publica ha dicho que quiere saberlo. El corrector no se declara. Un borrador entero pegado y firmado, sí, a quien corresponde.
Cuándo un cliente debe saberlo
Cuándo un cliente debe saberlo no se decide por el porcentaje de frases que “salieron del modelo”. Se decide por el encargo.
Dilo, en el correo del trabajo o en el brief de vuelta, cuando ocurra una de estas:
- El cliente paga tu criterio: qué tesis, qué hechos, qué tono de marca que tú has construido con él. Has usado el chat para un borrador largo, no para acortar un párrafo que ya era tuyo.
- El cliente ha preguntado. Se responde. No se esquiva con “herramientas de productividad”.
- El contrato, el NDA o el proveedor (una agencia que te subcontrata) exige declararlo. Se declara. Aunque a ti te parezca excesivo.
- Vas a entregar hechos que el cliente va a publicar con su nombre. Él tiene que saber que el primer volcado no era tuyo: el fact-check sigue siendo vuestro. Si no lo sabe, no revisa igual.
No hace falta un punto en cada acta si has usado el chat como diccionario (sinónimos, acortar tu párrafo) o si él ya te dijo por escrito que lo uses y tú cierras el entregable. Si un esquema interno va a ser la web, lo dices antes de ese salto.
Cómo decirlo al cliente, sin teatro. Un correo, una línea:
He usado un chatbot para el esquema y un primer borrador. Los hechos y el corte los he editado yo. Si quieres que no lo use en este encargo, dímelo y lo reescribo.
Eso es transparencia de un texto con ChatGPT hacia quien paga. No es un recuadro para el lector. El lector lo verá solo si el cliente o el medio lo piden.
Si el cliente responde “no quiero IA en mis textos”: paras. No la usas en ese encargo. No buscas un truco para que “no se note”. Eso no es ética. Es incumplir el brief.
Si el cliente responde “úsala y que el lector no lo sepa”, cruzas dos normas. Si publicas en una cabecera con declaración obligatoria, la cabecera gana. Si no hay cabecera, cumples el contrato y no etiquetas “redacción original” un volcado pegado.
No ofrezcas dictamen de “obligación legal de etiquetar”. Hay contrato, brief y costumbre. Si un abogado del cliente dice otra cosa, gana ese abogado.
Normas de un medio sobre IA
Normas de un medio sobre IA se leen. No se adivinan. No se copian de otro diario.
Qué haces, en orden:
- Buscas la norma: libro de estilo, intranet, mail de la jefa de sección, pie que ya usan otras piezas.
- Si no está, preguntas. Una frase: “¿Hay que declarar asistencia de IA en esta sección? ¿Hay fórmula de pie?”
- Cumples la respuesta. Si es “sí, esta fórmula”, esa fórmula. Si es “en esta sección no se usa”, no se usa. Si es “solo si ha redactado el cuerpo”, preguntas qué cuenta como redactar. Tú no reinterpretas para tu comodidad.
Fórmulas cortas que un medio suele querer (las usa si las pide; no las inventes como sello personal en una cabecera que no las tiene):
- “Texto editado con asistencia de herramientas de IA.”
- “Esquema asistido; redacción y datos a cargo de la autora.”
- El recuadro que ya tenga la redacción (“Cómo hemos hecho esta información”).
Firma de un artículo asistido: el byline sigue siendo tuyo si la tesis, la reportería y el corte son tuyos. El pie declara la herramienta. No firmas “ChatGPT” porque el chat no se responsabiliza del error. Tú sí. Declarar no traslada la responsabilidad al modelo. Si el nombre del concejal está mal, el mal está en tu firma.
Qué no haces con la norma:
- Publicar primero y preguntar después.
- Poner un párrafo largo al inicio sobre “estos tiempos de inteligencia artificial”. El medio te ha pedido un pie o nada.
- Copiar la fórmula de otro medio.
- Usar la declaración como permiso para no contrastar. El pie no verifica un porcentaje.
Si escribes en varios sitios, cada sitio es un brief. Unifica la pregunta. La respuesta cambia.
Si el medio prohíbe la IA y tú ya la usaste: lo dices al editor antes de entregar. Ofreces reescribir. “Que no se note” no es un método.
Cómo decirlo (sin un párrafo de teatro)
El teatro es un lead que habla del modelo en vez del tema. El lector quería el carril bici. Le das una disculpa. No.
Sitios de la declaración, del más útil al más inútil:
- El encargo. Email al cliente o al editor. Una o dos frases. Aquí vive casi todo.
- El pie o el recuadro que el medio ya usa. Una línea. Mismos tipos, mismo lugar que el resto de piezas.
- La factura o el albarán si el cliente compra “redacción” y quieres que conste “redacción asistida”. Solo si encaja en su proceso. No es obligatorio en abstracto; es claridad de lo vendido.
- El cuerpo de la pieza. Solo si el medio lo pide o si el tema es el uso de IA. Si el tema es el carril, el carril abre.
Qué escribir, plantillas secas. Elige una. No las combines todas.
Al editor:
He usado un chatbot para el esquema y un primer volcado. He reescrito y he contrastado cifras y nombres. ¿Queréis pie de asistencia?
Al pie, si el medio lo pide:
Asistencia de IA en el esquema; texto y datos revisados por la autora.
Qué no escribir: el relato de modelos (“primero Claude, luego Gemini”); “la IA es como el lápiz” (el lápiz no fabrica un concejal); “puede contener errores” como si eso sustituyera contrastar o declarar.
Si dudas y no hay norma: dilo en el encargo. Una línea. Callarlo, si luego sale, cuesta la relación.
La autoría no se comparte con el modelo en la firma. Se declara la asistencia. Quien firma o factura sigue siendo a quién se reclama el error.
Ejemplo: Marta, la newsletter y la columna
Marta es freelance. Dos encargos en la misma semana. Inventamos nombres de casa y de producto para el ejercicio.
Encargo 1. Newsletter mensual de la Cooperativa La Erilla. El cliente, Ander, quiere cuatro párrafos sobre el turno de reparto. Le ha pasado horarios reales. No hay norma de IA en el contrato. Marta pide al chat un esquema y un primer borrador. Luego reescribe con los horarios de Ander. Corta lo que el chat había “mejorado” (un plazo que Ander no dio).
Qué hace Marta:
- En el correo de entrega, una línea: esquema y volcado con chatbot; horarios y corte suyos.
- No pone un recuadro en la newsletter. Ander no lo ha pedido. Los socios querían el martes a las 18:00, no un ensayo de autoría.
- Si Ander responde “no uses eso”, el número siguiente lo escribe sin chat.
Encargo 2. Columna en Valverde Diario. El libro de estilo pide pie de una línea si hubo volcado, no si solo usaste el corrector. Marta ha usado el chat para el esquema. Ha escrito ella la tesis. Un cierre del chat traía un dato; lo tacha.
Qué hace:
- Entrega la columna.
- Pie de la casa: “Esquema asistido con herramientas de IA; texto de la autora.”
- No abre con “en la era de la inteligencia artificial”. Abre con el carril.
- El dato tachado no vuelve. El pie no lo sustituye.
Encargo 3, el que no hace. Un cliente le pide un artículo “como de experto, y que no se note la IA”, para un medio que exige declaración. No acepta el encargo tal cual. O se publica con la norma, o no se publica ahí.
Tres encargos, tres gestos. El mismo chatbot. La diferencia no es el software. Es quién publica y qué regla hay.
Esto no es la universidad ni un detector
Distinción nítida, para no mezclar oficios.
En un trabajo de clase, la norma la pone la asignatura. El gesto es tutor, no autor. Eso está en el artículo hermano. Si tu “cliente” es un profesor, no uses esta página. Usa la de clase.
En un copy o una pieza de medio, la norma la pone quien paga o quien pone la cabecera. El gesto es decirlo donde toca, con la fórmula corta.
Detectores. No se desarrolla cómo engañarlos. No hay un apartado de “humanizar para que no salte”. Si un medio usa un detector como filtro, la respuesta es la norma escrita y la declaración, no una guerra con el software. No pides a un modelo que “reescriba para no parecer IA”. Eso no es este artículo.
Tampoco es un consejo de propiedad intelectual. Si preguntan “¿quién es el autor legal?”, un profesional. Aquí: quién se entera y cómo.
Errores al declarar (o al callar)
Abrir la pieza con un manifiesto. El lector no lo ha pedido. El medio casi nunca lo ha pedido. Una línea al pie o un mail. Ya.
Callar porque “solo fue el esquema”. El esquema ha fijado qué se cuenta. Si el medio pide declarar el volcado y el esquema, se declara. Si no está claro, se pregunta. No se decide en silencio a tu favor.
Declarar y no contrastar. El pie no es un fact-check. Un concejal inventado con pie de IA sigue inventado.
Inventar una norma que el medio no tiene. Pregunta.
Aceptar “que no se note” en una cabecera que obliga a notar. La cabecera gana.
Copiar la ética de la universidad al freelance, o al revés. La asignatura no es Ander.
Para aquí, en positivo:
- Busca la norma. Si existe, se cumple.
- Si no existe, una línea al que paga o al que publica.
- El cuerpo de la pieza habla del tema. El pie, si toca, de la herramienta.
- No hay método para ocultar el uso. Hay método para decirlo corto.
Declarar el uso de IA al escribir es ese correo y, si el medio lo pide, esa línea. No es un teatro. No es un dictamen. Si la casa tiene regla, la regla gana. Luego publicas el texto que has editado tú, con los hechos abiertos. El modelo no firma.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que declarar el uso de IA al escribir un artículo?
Si el medio o el cliente tienen norma, sí, como dice esa norma. Si no hay norma, lo dices en el encargo cuando el texto se vende como tu criterio o tu voz. Un corrector ortográfico no se declara. Un borrador entero del modelo, sí, al que te paga.
¿Cuándo un cliente debe saber que usé ChatGPT?
Cuando el encargo es un texto con tu firma profesional, tu criterio o hechos que él va a publicar. Lo dices en el correo del encargo, en una línea. No hace falta un manifiesto. Si te ha prohibido la IA, no la usas. Si te pide que la uses y que lo calles al lector, gana su contrato y la norma del medio, no tu gusto.
¿Cómo pongo la firma de un artículo asistido sin un párrafo de disculpa?
Como pida el medio: una línea al pie, un recuadro de redacción, un ‘asistido con herramientas de IA y editado por’. Si el medio no tiene fórmula, una frase en el email al editor basta. No abras la pieza con un ensayo sobre el modelo.
¿Esto es lo mismo que usarlo en un trabajo de clase?
No. En la universidad la norma la pone la asignatura. Aquí la ponen el cliente, el medio y, a veces, el lector de una pieza firmada. El artículo de clase es un hermano; no se copia. No intentes ‘pasar un detector’.
¿Las normas del medio sobre IA ganan a mi criterio?
Sí. Si el medio obliga a declarar, declaras. Si prohíbe la IA, no la usas en esa pieza. Si exige una fórmula de pie, usas esa fórmula. Tu ética personal no sustituye la regla del sitio que publica.
Escrito por Equipo Linguafly
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